La estructura de nuestro blog se basa en las siguientes entradas:
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Cita APA
s.n (29 de junio de 2021), Encuesta de Condiciones de Vida (ECV). Año 2020, Instituto Nacional de Estadística.
Lo adjuntamos a continuación:
Encuesta de Condiciones de Vida (ECV). Año 2020
Resultados definitivos El porcentaje de población en riesgo de pobreza o exclusión social (tasa AROPE) aumentó al 26,4%, desde el 25,3% de 2019
El 7,0% de la población se encontraba en situación de carencia material severa, frente al 4,7% del año anterior Influencia de la COVID–19 en la ECV-2020
- La ECV encuesta a una muestra de hogares durante el cuarto trimestre de cada año y recoge información sobre sus condiciones de vida en el momento de la entrevista, así como de los ingresos del año anterior. El efecto de la pandemia en los datos de la ECV-2020 es, por tanto, solo parcial, dado que los datos económicos reflejan una situación previa. Es necesario tener esto en cuenta a la hora de interpretar los indicadores.
- Por otro lado, en 2020 no se realizaron entrevistas presenciales. Debido a la necesidad de sustituirlas por telefónicas con el fin de evitar riesgos en la salud de los informantes y entrevistadores, se produjo una disminución del tamaño de la muestra, en particular en la nueva (los hogares colaboran en esta encuesta durante cuatro años consecutivos).
- El tamaño muestral efectivo de la encuesta de 2020 fue de 15.043 hogares, frente a los 18.000 hogares que aproximadamente se habrían alcanzado en una recogida de datos con unas tasas de respuesta habituales.
Tasa de riesgo de pobreza o exclusión social (tasa AROPE)
La tasa de riesgo de pobreza o exclusión social AROPE (por sus siglas en inglés, At Risk Of Poverty or social Exclusion) se creó en 2010 a efectos de medir la pobreza relativa en Europa ampliando el concepto de la tasa de riesgo de pobreza, que solo contempla los ingresos.
La tasa AROPE se construye con la población que se encuentra en riesgo de pobreza, o con carencias materiales o con baja intensidad en el empleo.
En la ECV de 2020 la tasa AROPE se situó en el 26,4% de la población residente en España, frente al 25,3% registrado el año anterior.
El aumento de la tasa AROPE se produjo en dos de sus tres componentes. Así, el porcentaje de población en situación de carencia material severa subió del 4,7% al 7,0% y el que se situaba en riesgo de pobreza pasó del 20,7% al 21,0%.
Por el contrario, el porcentaje de personas residentes en hogares con baja intensidad en el empleo se redujo nueve décimas, y se situó en el 9,9%.
Tasa AROPE. Población incluida en al menos uno de los tres criterios del riesgo de pobreza o exclusión social por componentes
En Algeciras residen 8.701 personas extranjeras, que se enfrentan a obstáculos extra por ser foráneas Mayor tasa de paro o problemas para alquilar una vivienda son algunas de ellas Cuando Favour Joseph llegó a España en patera desde Nigeria tuvo la suerte de dar con Isidoro Macías. Estaba embarazada, y tras ser atendida en el hospital, el padre patera se hizo cargo de ella. “Me trató muy bien, me compró cosas para el bebé y me arregló los papeles para que tuviera un permiso de residencia, pero sin derecho a trabajar, que era lo que yo necesitaba”. El permiso le fue retirado al pasar un año y desde entonces y hasta 2015 ha estado intentando obtener otro para poder residir y trabajar legalmente en España, en el círculo vicioso que describe la mexicana Vanessa Kristel: “Para que me hagan un contrato me piden el NIE (Número de Identidad de Extranjero). Pero sin contrato, no te pueden hacer el NIE”.
Las dificultades para conseguir la documentación que les permita trabajar y residir legalmente son uno de los grandes quebraderos de cabeza de las miles de personas que llegan cada año a España, uno de los primeros escollos que se encuentran en el largo proceso de integración en su nuevo país. Hace unos días el Gobierno anunciaba su intención de poner en marcha un plan y un fondo para la integración de los migrantes, y los colectivos que trabajan por ella y los propios extranjeros no dudan en apuntar a esta cuestión como una de las primeras a resolver. Hay otras y una premisa principal: solo se logra una integración y convivencia reales de forma bidireccional, contando también con la población autóctona. Los protagonistas cuentan su experiencia, positiva, remarcan todos, pero en la que se han encontrado con obstáculosA 31 de diciembre de 2017 había 5,2 millones de certificados de residencia o tarjetas de residencia en vigor en el país, 3,1 millones del régimen de libre circulación de la UE. Pero esa cifra no recoge un colectivo indefinido de personas que, como Favour o Vanessa, están residiendo efectivamente en España de forma irregular y que se ven abocadas “al mercado laboral sumergido”, destaca Vladimir Paspuel de la Asociación Rumiñahui, que ostenta la vicepresidencia del Foro para la Integración Social de los Inmigrantes.
“Nos enfrentamos a la tramitología, obtener una primera tarjeta de residencia es enormemente engorroso, igual para acceder a la doble nacionalidad”, explica, pidiendo al Gobierno español y la UE que sean “más humanas”. El reverso de esa falta de documentación es la explotación o la precariedad laboral: “A mí me han llegado a hacer contratos falsos, me han ofrecido uno a cambio de que yo me pagase mi seguro y después era mentira. He trabajado en lo que he podido, limpiando, cuidando personas, y empecé a tramitar el autónomo, pagando mis tasas, para poder lograr la residencia”, explica Joseph. Finalmente consiguió encontrar trabajo en un restaurante y tramitar el ansiado permiso de residencia por dos años, que le será renovado si sigue teniendo trabajo por otros dos, después por cinco. Si no tiene empleo, lo perderá.
“A las personas que llegan a España la cuestión laboral les preocupa mucho, ellos necesitan tener trabajo para ayudar a sus familias y para mantener su permiso de residencia”, explica Adrián Pérez, del programa de orientación para los migrantes de Cruz Roja. Así es en los permisos de residencia por trabajo, que suponen un 45,7% de las autorizaciones vigentes para extranjeros no UE, pero también en otros de los casos existentes: la legislación española también incluye permisos temporales de residencia por circunstancias excepcionales (10,7% del total), por residencia no lucrativa (13,8%) o reagrupación familiar (los segundos más numerosos, el 29,9%).En ese amplio abanico se encuentran casos como el de Zhor Doukkal El Aouni, marroquí, que obtuvo un permiso ligado al de su marido pero que no la autorizaba a trabajar, “me obligaba a depender de él”. Solo tras diez años en España ha logrado un permiso que le ha dado la posibilidad de trabajar en el programa Un barrio de todos, de la Fundación Márgenes y Vínculos.
Tampoco las personas que solicitan asilo pueden trabajar durante los primeros seis meses, apunta la venezolana Katerine Báez. La situación política de su país la obligó a dejar atrás su vida y su familia y llegada a España se encontró con que no podía buscar empleo a pesar de tener salvada una cuestión principal: el idioma. Su compatriota Beatriz Olivo lo ratifica: “Lo único que cambiaría del proceso de acogida, que ha sido muy bueno, es tener que estar tanto tiempo sin trabajar. Vienes a trabajar, por nosotros y por nuestras familias”.
Ellas han encontrado empleo, más estable en el caso de Beatriz y temporales en el de Katerine, ambas tituladas en Turismo. Cuentan con las facilidades que le da el idioma y los lugares comunes en ambas culturas y aseguran no haberse sentido discriminadas sino todo lo contrario, aunque sus estudios no sean reconocidos en España. En el caso de otras nacionalidades el proceso de encontrar trabajo es más difícil, como recogen las estadísticas laborales: en el tercer trimestre de este año la tasa de paro entre la población española fue del 13,70%, mientras que en el caso de los extranjeros europeos era del 17,34% y en el del resto de extranjeros del 22,55%. En todos los casos son las tasas más bajas en mucho tiempo. En la provincia de Cádiz, los datos empeoran: la tasa de paro fue del 24,72% (no hay datos por nacionalidad).
Los trabajos más precarios a los que acceden las personas extranjeras también se reflejan en la Encuesta de Estructura Salarial del Instituto de Estadística: si un español cobra (dato de 2016) una media de 23.156 euros brutos al año, un extranjero de la UE ingresa 18.870, un americano 14.796 y un africano 14.083.
Población extranjera
En España hay 4.719.418 extranjeros empadronados, 42,467 en la provincia de Cádiz. De ellos, 20.036 residen en el Campo de Gibraltar. El municipio con un mayor porcentaje de foráneos es Jimena, con el 14,82% de la población, seguido de San Roque, con un 11,23%. En el lado opuesto está Los Barrios, con un 3,64% de los vecinos. En Tarifa el 8,58% de la población es extranjera; en Algeciras, el 7,8%; en La Línea, el 6,31%; y en Castellar, el 4,73%. Vivienda Encontrar una vivienda es otro de los grandes retos a los que se enfrentan los extranjeros, de nuevo con diferencias en función del lugar de procedencia, del color de la piel. “Mi marido, que no tiene prácticamente acento, quedó con el propietario de un piso”, explica Doukkal. “Todo parecía ir bien, hasta que nos vio. Mi marido le hizo gestos con la mano, después me miró a mí, vio el pañuelo, y se puso a gesticular y se fue sin siquiera llegar a hablar con nosotros. Me sentí muy humillada”, cuenta, “te juzgan por la imagen, sin conocerte, y eso duele”.
La experiencia que relata es bastante habitual. En el estudio realizado por la Fundación Márgenes y Vínculos sobre la percepción de la población inmigrante marroquí en Algeciras, el 22,9% de las personas de origen extranjero que fueron encuestadas contestaron siempre han tenido dificultad para encontrar un alquiler, a veces lo contestó un 28,2% y el 5,9% respondió que rara vez.
Esto ocurre en todo el país, de ello dan fe los anuncios de alquiler que advierten que solo se arrienda a españoles o el último informe elaborado al respecto por SOS racismo, publicado en 2016. En un amplio estudio, la organización detectó tanto de forma telefónica como presencial que hubo una clara diferencia de pisos ofertados a uno y otro colectivo. En el testing telefónico, de las personas a las que se les negó que existiesen pisos para ofrecerles, el 69,8% eran demandantes de origen extranjero; en el presencial ese porcentaje subió hasta el 86,7%.
Convivencia
Los extranjeros que aparecen en este reportaje contestan sin dudar que lo mejor que han encontrado en España son “las personas” y se sienten contentos en suelo español, donde han podido establecer relaciones personales con españoles y extranjeros. Y los que han vivido en otras partes del país resaltan que en Andalucía se sienten aún mejor acogidos y que Algeciras, la ciudad de las 104 nacionalidades, es un sitio especialmente receptivo en ese sentido. En Algeciras hay empadronados a 8.701 extranjeros, un 7,8% de la población total. Está por encima de la media provincial (3,35%) y andaluza (7,23%), pero no de la nacional (9,82%). Según el estudio El peso de la migración marroquí en la percepción del otro en el imaginario colectivo de los habitantes de Algeciras, un 30,6% de los autóctonos piensa que los inmigrantes contribuyen a mejorar la vida en comunidad; un 35,4% que ayuda a mantener la convivencia y sólo un 16,3% piensa que la empeoran. Y el 60% de la población autóctona afirma que se relaciona diariamente con extranjeros. No obstante, la integración en una cultura y un sistema social distintos tiene sus dificultades para los que llegan. La primera barrera, la más importante, es el idioma y para vencerla son claves las clases que ofertan las organizaciones no gubernamentales. Sihama Khasmi, de Marruecos, asegura que se sintió “paralizada y ciega” durante mucho tiempo hasta que aprendió español. Y Batouyah Çamara, de Guinea Conakry, explica que “cuando llegué aquí nada era fácil porque no hablaba el idioma y no conocía a nadie”. Llegó en patera hace cinco meses y está inmerso en una maraña administrativa: las pruebas de edad dieron como resultado que era mayor de 18 años pero él asegura que tiene 17, por lo que está siendo acogido por Cruz Roja en lugar de en un centro de menores hasta que se resuelva la petición de pruebas complementarias de edad. Mientras tanto, empezó a estudiar español “y empecé a encontrar amigos” de otros países, pero también de España. Batouyah ha encontrado también otra forma de integración: entrena con el Algeciras CF entre semana, “me gustaría jugar profesionalmente al fútbol”. Pero su objetivo más realista es otro: “estudiar, tener una profesión y encontrar trabajo”.
Otra preocupación es el acceso a los servicios públicos, como la sanidad. En el recientemente publicado trabajo de Márgenes y Vínculos Mujeres haciendo historia. Migrantes narrando vidas, Paloma Cinthia Núñez remarca algo que no conoce parte de la población: los migrantes no regularizados solo tienen acceso a las urgencias. “Me sentía fatal porque lo veía injusto, porque en Argentina cualquiera puede tener médico pero aquí yo estuve tres años que solo podía ir al médico por urgencias”, explica. Su experiencia fue dura también en lo laboral, por no poder encontrar un trabajo acorde con su formación en administración de empresas.
La educación es otra de las áreas muy bien valoradas por los extranjeros (el pasado curso había 748.429 alumnos extranjeros en niveles no universitarios, 6.197 en la provincia de Cádiz). Declaran una satisfacción general por el sistema educativo y los educadores y profesores consultados en el estudio sobre la percepción de la población extranjera desmienten con rotundidad el tópico de que la presencia de hijos de migrantes baja el nivel de las aulas, recordando que el instituto Saladillo, con buena parte de alumnos de origen alógeno, está año tras año entre los que saca mejores notas en las pruebas de Selectividad.
La segunda generación
No obstante, los más jóvenes sí que se enfrentan a casos de racismo entre los alumnos o en la calle. Han sufrido en alguna ocasión frases como “vete a tu país”. En este caso, vuelven a remarcar los entrevistados, Algeciras es también más integradora que otros puntos del país, lo cual no significa que no haya elementos discordantes.
El dilema de la segunda generación es una de las cuestiones que aborda la población de origen extranjero (en 2017 nacieron en España 93.314 bebés con madre o padre extranjero, 941 de ellos en la provincia de Cádiz). Como en el resto de materias se enfrenta a una dificultad compartida con la población autóctona, el choque de la adolescencia, pero en su caso “además del choque generacional está el cultural”, explica el subdirector técnico de Márgenes y Vínculos, José Ángel Ponce. Se abre otra brecha distinta con los padres, como reconocen los entrevistados, porque sus hijos se sienten españoles y marcan una distancia con la cultura de sus padres. Aunque no solo se sienten españoles los hijos, asegura Favour, porque “nosotros vivimos aquí, llevamos ya mucho tiempo, también somos españoles”.
Exclusión
En realidad, remarca el director de la Asociación Ceain (integrada en la red Acoge), Francisco Morales, los problemas a los que se enfrenta la población alógena son en muchos casos comunes a los de la población autóctona, “son los problemas de empleo, vivienda y un recorte del estado del bienestar que ha afectado a las capas más vulnerables, entre las que están los inmigrantes, que carecen de redes familiares y de apoyo”. Por ello llama a desarrollar políticas inclusivas, porque “la principal batalla por la integración de las personas inmigrantes pasa por el desarrollo de políticas que combatan la exclusión social en general”.
Vladimir Paspuel reclama en paralelo un nuevo plan estratégico de inmigración, “sobre todo apuntando a la convivencia, porque muchas veces se habla integración en un sentido unidireccional, pero si no se trabaja en los dos sentidos es una asimilación que termina siendo negativa para la sociedad”.
Cita APA
Montenegro, R. ( 23 de diciembre de 2018) El difícil reto de la integración. Europa Sur.
Inmigración en Algeciras El difícil reto de la integración (europasur.es)
Un curso de verano de la UCLM aborda cómo los procesos que van más allá de la mera integración se están ralentizando mientras que el INE señala que la población extranjera es un factor básico de transformación social y demográfica En España la población extranjera supone casi un 12% del total, un porcentaje similar al de Castilla-La Mancha, que se encuentra casi en el 10%. Son datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), que también señala cómo las personas migrantes suponen un elemento de transformación social y demográfica en el país. Sin embargo, la interculturalidad, entendida como el proceso de enriquecimiento derivado de la diversidad de culturas, se “está dejando atrás” en ámbitos tan importantes como la educación y la sanidad.
Es parte del mensaje que quiere abordar el Curso de Verano “Interculturalidad: una cuestión de derechos humanos” de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM). Está convocado para los días 6 y 7 de octubre en el Salón de Grados del Edificio Sabatini del Campus de Toledo y lo dirigen las profesoras Rocío A. Baquero, bióloga y Máster en Cooperación para el Desarrollo; e Idoia Ugarte, enfermera y antropóloga social. El plazo para inscripciones está abierto hasta el 26 de septiembre y hay becas para la matrícula.
Baquero explica que en el actual contexto de globalización, donde las personas nos movemos por necesidades variadas, los migrantes llegan a lugares con idiomas y circunstancias diferentes donde se sucede una convivencia que “debe darse desde el respeto a los derechos humanos, la igualdad, la cultura de paz y el entendimiento de los procesos como algo natural”.
Remarca que es importante no olvidar que el derecho a desplazarse de un país a otro es inalienable como el resto de derechos humanos y hay personas a las que se les despoja del mismo tanto en origen como en destino. “Estemos donde estemos, ya sea por unas circunstancias o por otras, hayamos llegado con un transporte u otro, somos humanos y merecemos acceso a la salud, a la educación, a la alimentación y a que se nos reconozca como personas”.
Los datos contra los hechos En España, los datos del INE son clarificadores en cuanto al peso de la población migrante. Durante 2022 el país registra un saldo migratorio positivo de casi 150.000 personas y la inmigración recibida se ha señalado como el principal factor de cambio demográfico y como elemento de transformación social, al tiempo que ha tenido evidentes repercusiones económicas en la última década.
Aquí es donde la interculturalidad derivada de la diversidad de nacionalidades adquiere su peso más relevante, aunque “se está dejando atrás” en las agendas políticas. “Es una equivocación, porque si no lo tienes en cuenta, estás olvidando una parte fundamental de la comunidad y surgen problemas que luego tienen más difícil solución”.
Para la profesora, un ejemplo se encuentra en la escuela. En España es obligatoria y conviven un número de nacionalidades y orígenes distintos que hay que integrar en el currículo educativo. “La escuela es el mejor sitio para trabajar la interculturalidad, porque niños y niñas no tienen prejuicios hasta que los adquieren con el tiempo. ¿Cuál es el punto de inflexión para que eso suceda? Eso hay que trabajarlo para que ese cambio no suceda”.
La denominada formación intercultural juega un papel esencial. Supone ir más allá de la mera integración o de la multiculturalidad, entendida esta última como “una especie de amalgama donde todo el mundo convive pero donde no se atienden las necesidades culturales de nadie y no se interrelaciona”. Médicos del Mundo - Albacete
Por el contrario, en la interculturalidad el objetivo es ganar con esa diversidad. “Somos canicas distintas, pero nos…
Cita APA
Áviles, A. (21 de septiembre de 2022). Fomentar la interculturalidad, la asignatura pendiente con la población migrante que “se está dejando atrás” El diario de Castilla . La Mancha.
La diversidad social se refiere a todas aquellas manifestaciones humanas de variedad y ruptura frente al sujeto único y la sociedad unidimensional moderna.
Cita APA
Gómez, E. (2014). Diversidad social. Trabajo Social intercultural.
Muchos autores que se han ocupado de la autonomía personal parecen identificar la capacidad de autonomía esencialmente con la capacidad de todo agente racional para identificar preferencias y tomar decisiones conforme a las mismas.
Cita APA
La autonomía personal y la autonomía relacional. Análisis filosófico, 35(1), 13- 26.
1. Palabras claves
extraedad, normal-anormal, escuela, segregación, exclusión.
2. Resumen
Esta investigación surgió del interés por comprender la situación de extraedad escolar en la Educación Básica en el municipio Pampanito del estado Trujillo. La extraedad es un problema educativo que trasciende al simple desfase entre la edad escolar institucionalizada y la edad cronológica en un estudiante escolarizado, aparece como fenómeno asociado a la repitencia escolar y al ingreso tardío al sistema escolar, sin embargo, en su seno alberga y cohabita el efecto más devastador de nuestro sistema educativo: la segregación y la exclusión escolar. En correspondencia con este propósito se adoptó la etnografía como marco metodológico para orientar la recolección y tratamiento del material empírico, que permite describir e interpretar la cultura escolar en un escenario particular.
A manera de conclusión afirmamos que la práctica pedagógica al ser concebida a partir de la noción del espacio escolar como un todo funcional, armónico y homogeneizador; clasifica aquellos comportamientos escolares que no responden a las exigencias de ese todo. En torno a esas prácticas clasificatorias, el aula emerge como un espacio escindido, donde los comportamientos escolares son marcados como «normales» o «anormales»; en consecuencia, esas divisiones y objetivaciones se llevan a cabo tanto en el interior del sujeto como entre el sujeto y los demás.
3. Conclusiones
En cuanto a los discursos de los maestros, nos atrevemos a afirmar que cuando un maestro califica al niño como «deficiente», lento, falto de atención, hiperactivo, en cierto modo se está apoyando en el discurso de la psicopedagogía. No obstante, uno se pregunta: ¿qué les da vida a estos discursos y prácticas escolares, qué los hace tan cotidianos? ¿cuáles son los objetos que el discurso pone de manifiesto? Son los objetos que enganchan al fracaso escolar. Presumimos que en el maestro y en la escuela subyace la idea del aula como un microsistema dentro del espectro escolar que tiene como función homogeneizar, por tanto, sobresale la norma para mirar los comportamientos escolares como una imagen dispuesta al revés, pues se resaltan los comportamientos «deficientes», en tanto no responden a la función del sistema social del aula. Como el sistema no está programado para atender las diferencias, se procede a calificar como anormales ciertos comportamientos.
Con esos discursos se intenta justificar el fracaso escolar, hacerlo aparecer como un rasgo individual de entera responsabilidad del niño o adolescente. Estas nociones permiten constituir un doblete psicológico y ético del fracaso escolar. Hace de esa situación una irregularidad con respecto a una serie de reglas que pueden ser fisiológicas, psicológicas o morales. Además, tienen como función denunciar aquello contra lo cual aparece lo normal, son calificaciones morales, además son reglas éticas.
Alrededor del niño, niña o adolescente en situación de extraedad escolar gira una serie de estigmatizaciones, sin que haya que utilizar previamente el poder de normalización que la escuela posee como aparato de corrección o de ortopedia recuperativa en la situación de enseñanza y aprendizaje. La escuela puede reconocer las diferencias, no obstante, las trata como deficiencias pero no está obligada a dar evidencias de ellas y lo hace no para corregirlas sino para someterlas al perverso juego entre la inclusión y la exclusión escolar.
Parte de esas descripciones son construcciones que se hacen en ausencia de una práctica pedagógica reflexiva. En razón de ello, la formación docente debe encaminarse hacia una reflexión teórica que permita al maestro o docente situar el lugar desde donde se explican determinadas situaciones educativas, entre ellas la categoría de lo «normal» y lo «patológico» en el ámbito educativo. Con base en estas argumentaciones, no pensamos que todos los niños y adolescentes en situación de extraedad escolar en el contexto escolares descrito deban ser objeto de aplicación de pedagogías recuperativas, puesto que implícitamente los estaríamos calificando como anormales; sería más interesante repensar su escuela, sus maestros, sus familias.
En este sentido, nos atrevemos a plantear como alternativas que la formación docente debe estar acompañada por una exigencia ética y práctico- reflexiva, que prevalezca por sobre la formación para lo instrumental. En consecuencia, la universidad como institución formadora de docentes deberá generar espacios de convivencia semejantes a los que éste ha de construir para sus alumnos, resaltando la reflexión sobre su propia forma de relacionarse y la aceptación del «otro», como ser legítimo y distinto. El maestro puede contribuir a la formación de sus alumnos si vive su tarea educacional desde su hacer y desde su libertad para reflexionar y respetarse a sí mismo. Así, todo ejercicio del hacer pedagógico debe estar acompañado de una acción y formación permanente.
Cita APA
Ruiz Morón, D., & Pachano, L. (2006). La extraedad como factor de segregación y exclusión escolar. Revista de Pedagogía, 27(78), 33-69.